Cambio Climático: adaptaciones obligatorias y acciones colectivas ante desastres naturales

Por Andrés Steinhäuser
Presidente “Fundación Manos Verdes”

Una tormenta sin precedentes dejó a varias regiones de los Emiratos Árabes, incluyendo al futurístico enclave desértico, la Ciudad de Dubái, bajo agua. En 24 hs. entre lunes y martes cayeron más de 142 lt/m2 de agua en Dubái y 245 lt/m2 en Omán, con el lamentable trágico saldo de al menos 20 muertos.

“El calentamiento global cambia las propiedades de las precipitaciones en términos de frecuencia, intensidad y duración”, afirmó Jung-Eun Chu, científica atmosférica y climatológica de la City University de Hong Kong, en relación a la tormenta repentina que azotó a su ciudad en setiembre de 2023, con inundaciones que hasta sumergieron estaciones de metro. Según las autoridades de Hong Kong, la tormenta provocó la mayor precipitación por hora desde que se iniciaron los registros en 1884.

En Grecia, el 5 de septiembre llovió en un día más de lo que llueve en un año afectando la región de Tesalia con el triste saldo de 12 muertos. El ministro de Medio Ambiente de Grecia, Theodoros Skylakakis: “Hemos tenido el verano más cálido jamás registrado. El mar estaba muy caliente, lo que provocó este fenómeno meteorológico único”.

La misma tormenta produjo inundaciones repentinas mortales en Estambul, capital de Turquía que dejaron al menos dos personas muertas y en Bulgaria, al norte de Grecia, las inundaciones provocaron al menos 4 muertos confirmados.

En Libia, una fuerte tormenta con precipitaciones que superaron la media anual en pocas horas, provocó el colapso de dos embalses generando una ola de agua y barro de 7 metros de altura que arrasó con la ciudad de Derna, consecuencia: 13.000 víctimas entre fallecidos y desaparecidos.

En EEUU, las precipitaciones en algunas zonas de Massachusetts y New Hampshire superaron en más de un 300% el volumen normal mensual en solo dos semanas, según datos oficiales del servicio meteorológico nacional de EEUU y dañaron cientos de hogares, complejos industriales e infraestructuras, incluidos puentes, presas y vías férreas.

En Brasil, Rio Grande do Sul, registró en septiembre 2023 más de 30 muertes, tras las fuertes lluvias e inundaciones, el peor desastre natural que ha azotado el estado en 40 años, en pocas horas había recibido la cantidad media de precipitaciones prevista para todo el mes.

Argentina no está exenta de este fenómeno, los casos más publicados, aunque hubo otros: Bahía Blanca, diciembre 2023, la tormenta de viento y lluvia destruyó infraestructura y viviendas, hubo que lamentar 13 muertos.

En la Ciudad de Buenos Aires, la tormenta de mediados de diciembre de 2023 causó destrozos en el arbolado, infraestructura, obras emblemáticas como el monumento de La Flor, en la Plaza de Naciones Unidas, aviones en aeroparque, etc.; Ciudad de Corrientes: 300 mm en pocas horas causando inundaciones y daño a la infraestructura.

La discusión, de si el cambio climático es causado o no por la acción de los humanos en los últimos doscientos años, no corresponde a esta nota, sobre lo que quiero centrar el foco es cuales son las acciones a desarrollar por la sociedad ante el hecho que el cambio climático está sucediendo.

Preguntamos a la Lic. Patricia Díaz, Especialista en Protección Civil de la localidad de San Carlos de Bariloche, acerca de la planificación de contingencias para estos eventos climáticos extraordinarios y cuando derivan en desastre:

“Los planes de contingencia se ejecutan siempre, y se diseñan para activarse o estar en alerta en todas las circunstancias. Se dice que una zona debe tener plan de contingencia para precipitaciones cuando se ha registrado una precipitación histórica para la zona. En el caso de Bariloche, hay registros de días donde la precipitación de 150 mm en un día fue la causante de un desastre en una zona puntual, sin embargo, 150 mm de lluvia acumulada a lo largo de la temporada no es una precipitación que genere el “disparo” del plan de contingencia”, señaló.

“Siempre se debe prever planes de contingencia. Primero se elabora el plan de emergencias que enumera las contingencias posibles en una localidad y luego se elabora el plan de contingencia para cada una de ellas.  Pero en paralelo se debe elaborar el plan de gestión de riesgos, para planificar las acciones a seguir para reducir la vulnerabilidad de la población”, definió la Lic. Patricia Díaz.

Planificación y acciones ante desastres naturales

En este punto las ciudades más modernas de países totalmente desarrollados, como Tokio en Japón, por ejemplo, implementaron un programa de planificación e implementación de acciones ante desastres naturales, conscientes de que, con la previsión basada en datos estadísticos, no alcanza.

El programa cuenta con un presupuesto aproximado, al equivalente de 105 billones de dólares e incluye obras de infraestructura, materiales, capacitación del personal, comunicación y entrenamiento a la población en general.

¿Qué podemos hacer en nuestras ciudades? Habiendo observado las consecuencias de las lluvias torrenciales, vemos dos ejes sobre los cuales se debe actuar para mitigar los efectos: arbolado y residuos.

Por el lado de los funcionarios municipales: 1. diseñar y ejecutar un plan de arbolado urbano que contemple la selección correcta de las especies a plantar, dadas las características del lugar, extracción de los ejemplares que impliquen un riesgo y poda correctiva en los casos necesarios; 2. planificar, comunicar e implementar un plan de gestión integral de los residuos.

Por otro lado, todos nosotros -considero esto lo más importante- debemos evitar acciones dañinas sobre los árboles (corte de raíces, poda clandestina, tallado de la corteza, etc.) y respecto de los residuos, atenernos a las indicaciones del municipio de cuando, donde y como depositarlos, ya que recurrentemente vemos cómo la basura tapa las vías de escurrimiento natural del agua, potenciando y agravando exponencialmente la inundación.

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